
“Cuando el mundo dice que eres un fracaso, busca una segunda opinión! DIOS tiene un plan para ti!”
Nick Vujicic.
Pocas personas logran captar mi atención como lo ha hecho este muchacho australiano, su nombre: Nick Vujicic.
Nick nació el 4 de diciembre de 1982 en Melbourne – Australia, en el seno de una familia cristiana. Pero lo que los doctores ni sus padres podían imaginar es que nick vendría al mundo sin brazos ni piernas! Nadie tuvo una respuesta satisfactoria, y sus otros hermanos sí nacieron como cualquier otro bebé.
Sus padres se entristecieron en gran manera, y llegaron a cuestionar a Dios preguntando cosas como: “Si Dios es un Dios de Amor, ¿entonces por qué Dios permitiría que algo malo nos pase a cualquiera de sus hijos?”. Después de muchos estudios los doctores determinaron que el niño era enteramente normal, excepto porque no tenía extremidades.
A la edad de ya poder estudiar en la escuela no se le era permitido entrar a la misma por su incapacidad, sus padres lucharon hasta poder obtener un cambio en las leyes que permitieran que Nick estudiara como un niño normal. Sin embargo, el estudiar en la escuela le hizo vivir muchas situaciones desagradables en las que se sintió rechazado, raro y diferente a los demás, pero gracias a la ayuda de sus padres pudo mantenerse firme. A pesar de ello habían veces en las que él se deprimía mucho y perdía los ánimos de ir a la escuela sencillamente para evitar enfrentar situaciones desagradables, y sus padres le animaron a superar todas estas situaciones y a aprender a distinguir a los verdaderos amigos… todo esto le enseñó poco a poco a tener una vida normal, ya que los demás también al fin lograron aceptarlo y verlo como un chico más.
Un domingo en la iglesia aprendió que Dios nos ama tal y como somos, pero al mismo tiempo se preguntaba: “¿por qué Dios me hizo así si Él me ama? ¿era porque yo había hecho algo malo?” y llegó a sentirse tan confundido que pensó en terminar con su dolor terminando con su vida, pero el amor de sus padres y verdaderos amigos le dieron fuerzas para continuar.
Un día leyó en la biblia Romanos 8:28 - “Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito.” (LBLA). Esta palabra le convenció de que cosas como la suerte, el azar o las coincidencias no existen ni influyen para que sucedan estas cosas aparentemente malas, y se sintió en paz al concluir que Dios no permitiría que sucediera algo así en su vida si no fuera porque hay un gran propósito detrás de ello.
Nick se entregó totalmente al propósito de Dios a la edad de 15 años, cuando leyó en Juan 9 la curación a un ciego hecha por Jesucristo. En esa oportunidad Jesús dijo que este hombre no había nacido ciego por sus pecados o los de sus padres, sino que nació ciego “para que las obras de Dios se manifiesten en él.” Y así creyó en su corazón que Dios le creó para que él pudiese dar testimonio de Su Inmenso Poder.
Y así fue… Nick afirmó que Dios le usaría de una manera en la que ningún otro hombre podría hacerlo.
Con 25 años recién cumplidos, Nick terminó sus estudios de Comercio, Planeación Financiera y Contabilidad. Además es conferencista motivacional y viaja por todo el mundo compartiendo su historia y testimonio a fin de animar y fortalecer a muchas personas que se sienten derrotadas por las diferentes circunstancias que pueden atravesar en sus vidas.
Durante los últimos años a aprendido a independizarse y a encargarse de todas sus necesidades personales (cepillarse los dientes, peinarse, cambiarse de ropa, la higiene personal, etc.), le gusta nadar y jugar fútbol, y se traslada fácilmente en su silla de ruedas eléctrica. Ha decidido independizarse también financieramente y está interesado en escribir buenos libros para así ayudar a muchas más personas alrededor del mundo entero.
A veces encerramos a Dios en una caja y la abrimos sólo cuando estamos pasando por gran necesidad, a veces limitamos el Poder de Dios a nuestras condiciones físicas, emocionales y psicológicas… sin recordar que Él es Todopoderoso y que es Él a través de nosotros quien hace grandes cosas con su infinito poder.
Ahora que comienza este nuevo año 2008, es un buen momento para que comprendas que puedes vivir una vida sin límites cuando te pones en las manos de Dios.
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” Filipenses 4:13.
Nick Vujicic.
Pocas personas logran captar mi atención como lo ha hecho este muchacho australiano, su nombre: Nick Vujicic.
Nick nació el 4 de diciembre de 1982 en Melbourne – Australia, en el seno de una familia cristiana. Pero lo que los doctores ni sus padres podían imaginar es que nick vendría al mundo sin brazos ni piernas! Nadie tuvo una respuesta satisfactoria, y sus otros hermanos sí nacieron como cualquier otro bebé.
Sus padres se entristecieron en gran manera, y llegaron a cuestionar a Dios preguntando cosas como: “Si Dios es un Dios de Amor, ¿entonces por qué Dios permitiría que algo malo nos pase a cualquiera de sus hijos?”. Después de muchos estudios los doctores determinaron que el niño era enteramente normal, excepto porque no tenía extremidades.
A la edad de ya poder estudiar en la escuela no se le era permitido entrar a la misma por su incapacidad, sus padres lucharon hasta poder obtener un cambio en las leyes que permitieran que Nick estudiara como un niño normal. Sin embargo, el estudiar en la escuela le hizo vivir muchas situaciones desagradables en las que se sintió rechazado, raro y diferente a los demás, pero gracias a la ayuda de sus padres pudo mantenerse firme. A pesar de ello habían veces en las que él se deprimía mucho y perdía los ánimos de ir a la escuela sencillamente para evitar enfrentar situaciones desagradables, y sus padres le animaron a superar todas estas situaciones y a aprender a distinguir a los verdaderos amigos… todo esto le enseñó poco a poco a tener una vida normal, ya que los demás también al fin lograron aceptarlo y verlo como un chico más.
Un domingo en la iglesia aprendió que Dios nos ama tal y como somos, pero al mismo tiempo se preguntaba: “¿por qué Dios me hizo así si Él me ama? ¿era porque yo había hecho algo malo?” y llegó a sentirse tan confundido que pensó en terminar con su dolor terminando con su vida, pero el amor de sus padres y verdaderos amigos le dieron fuerzas para continuar.
Un día leyó en la biblia Romanos 8:28 - “Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito.” (LBLA). Esta palabra le convenció de que cosas como la suerte, el azar o las coincidencias no existen ni influyen para que sucedan estas cosas aparentemente malas, y se sintió en paz al concluir que Dios no permitiría que sucediera algo así en su vida si no fuera porque hay un gran propósito detrás de ello.
Nick se entregó totalmente al propósito de Dios a la edad de 15 años, cuando leyó en Juan 9 la curación a un ciego hecha por Jesucristo. En esa oportunidad Jesús dijo que este hombre no había nacido ciego por sus pecados o los de sus padres, sino que nació ciego “para que las obras de Dios se manifiesten en él.” Y así creyó en su corazón que Dios le creó para que él pudiese dar testimonio de Su Inmenso Poder.
Y así fue… Nick afirmó que Dios le usaría de una manera en la que ningún otro hombre podría hacerlo.
Con 25 años recién cumplidos, Nick terminó sus estudios de Comercio, Planeación Financiera y Contabilidad. Además es conferencista motivacional y viaja por todo el mundo compartiendo su historia y testimonio a fin de animar y fortalecer a muchas personas que se sienten derrotadas por las diferentes circunstancias que pueden atravesar en sus vidas.
Durante los últimos años a aprendido a independizarse y a encargarse de todas sus necesidades personales (cepillarse los dientes, peinarse, cambiarse de ropa, la higiene personal, etc.), le gusta nadar y jugar fútbol, y se traslada fácilmente en su silla de ruedas eléctrica. Ha decidido independizarse también financieramente y está interesado en escribir buenos libros para así ayudar a muchas más personas alrededor del mundo entero.
A veces encerramos a Dios en una caja y la abrimos sólo cuando estamos pasando por gran necesidad, a veces limitamos el Poder de Dios a nuestras condiciones físicas, emocionales y psicológicas… sin recordar que Él es Todopoderoso y que es Él a través de nosotros quien hace grandes cosas con su infinito poder.
Ahora que comienza este nuevo año 2008, es un buen momento para que comprendas que puedes vivir una vida sin límites cuando te pones en las manos de Dios.
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” Filipenses 4:13.